Es difícil calcular la cifra total de turistas que visitan bodegas en España cada año. Hay estimaciones de 1,5 millones de visitas en 2008. Esta cifra es modesta aún si se compara con las cifras de otros países o regiones del mundo, como el caso Napa valley, con más de 4 millones de visitantes al año. España ofrece un interesante panorama vitivinícola, con la mayor extensión de viñedo del mundo en número de hectáreas y una disposición del viñedo que resulta en ocasiones curiosa para visitantes de otras zonas productoras: la disposición de vaso, que facilita el desarrollo de la vid en lugares de temperaturas calientes al quedar los racimos cubiertos entre sus hojas. La diversidad de la arquitectura de las bodegas de España es también un elemento de interés para el desarrollo del enoturismo: bodegas blancas en Castilla la Mancha, o bodegas subterranéas en tierras castellano leonesas, los caserones tipo Masía en Cataluña, etc. A esta tradición de túneles, se une una gran expansión en tiempos recientes, con la edificación de bodegas a cargo de nombres emblemáticos como Norman Foster. El Enoturismo, en cualquiera de sus definiciones, aporta indudablemente grandes oportunidades en un país receptor de turistas como España y que es el tercer productor de vino del mundo.
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